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No hay prueba más legendaria de triatlón que el Campeonato Mundial  de Ironman. Además de ser uno de los eventos deportivos más importantes en el mundo de esta disciplina, para muchos triatletas es un sueño a alcanzar a lo largo de sus carreras y la oportunidad se presenta cada año en el mes de octubre en Kailua-Kona Hawaii.

La prueba consiste en enfrentar las condiciones extremas del clima y el lugar al nadar 3.8 km en mar abierto, rodar 180 km y correr 42.2 km, creando para los atletas que la realizan, una experiencia inolvidable.

Por tercera ocasión, el 14 de Octubre de 2023, tuve la gran dicha de poder clasificar y competir en el Ironman World Championship en Kona Hawaii. Parece que los meses de preparación, largos entrenamientos y todo el mar de emociones han pasado sólo en un parpadeo, porque al fin me encuentro viviendo el día previo a la competencia.

Úrsula con su Avow Advanced Pro

Son aproximadamente las 15:00 horas y es momento de ir a dejar todo al área de transición. Llego al sitio y veo que ya hay cientos de bicicletas acomodadas, mis latidos comienzan a acelerarse y siento en mi cuerpo cómo la adrenalina me está avisando que falta poco para comenzar. Mientras me concentro en mi respiración sigo caminando y me encuentro con varias PROS dejando sus bicicletas, como Lucy Charles quién será la Campeona del Mundo. En un momento de ensueño me acerco para saludarla y tomarme una foto con ella, es asombroso compartir con ellas estos momentos. Sigo avanzando hasta el lugar designado para mí de acuerdo al número de competidoras y acomodo todo mientras las ansias empiezan a comerme, ¡ya quiero que comience la competencia!.

Ahora, es momento de ir al departamento a preparar lo que falta para el día siguiente, comer algo y dormir temprano.

LLEGÓ EL GRAN DÍA.

4:00 am en punto suena el despertador, como si ya lo estuviera esperando lo primero que me pasa por la cabeza es “Llegó el gran día”, me alisto con todo lo que tengo que llevar, como un pan tostado con crema de cacahuate y plátano, preparo la hidratación para el segmento del ciclismo y ¡listo! es hora de irse a transición.

Llegando al área voy a donde está mi bicicleta, dejo mi hidratación y comida, los latidos van aumentando conforme se acerca la hora de arrancar, reviso por última vez mi bicicleta y camino hacia el área de arranque de natación.

Somos aproximadamente 2 mil atletas esperando antes de dar el cañonazo de salida para iniciar  la competencia, nativos de la Isla ofrecen un par de rituales y rezos típicos de la región y el sonido me llena de una energía nueva e inexplicable… la piel se me pone “chinita” y  ya no aguanto los nervios.  Un instante de silencio absoluto me invita a tomar el último respiro antes de iniciar y “BOOM”  se escucha el cañonazo de salida.

Arrancan a nadar las PROS y posteriormente vamos saliendo las demás categorías, llega el momento de avanzar hacia el mar y mientras cierro los ojos y entro al agua agradezco a la vida por la oportunidad de estar aquí nuevamente. Flotamos unos minutos y al sonar la chicharra de arranque comenzamos a nadar todas al mismo tiempo. La marea es diferente en las competencias, dura. Se sienten golpes por todos lados pero yo enfoco mi atención en concentrarme y relajar mi mente, porque recién comienzan los 1,900 metros mar adentro. Después de rodear un pequeño barco, toca nadar de vuelta hacia la playa, el grupo se separa y aunque ya no se sienten tantos golpes, la marea cada vez es más fuerte. De hecho, es la marea más fuerte que he experimentado en los tres años que llevo compitiendo.

Pongo todo mi esfuerzo en no pensar en eso y me concentro en seguir nadando metro a metro. Cuando levanto la mirada, la playa ya está muy cerca así que acelero el ritmo y por fin siento la orilla del mar. Los gritos y porras de los espectadores se escuchan mientras salgo corriendo un poco mareada del agua.

Úrsula terminando el split de natación

Me quito la gorra y los googles e inmediatamente busco el rack donde está mi bicicleta, dejo mis cosas de natación, me pongo el casco, lentes, tomo la bici y comienzo a rodar.

Ahora, 180 kilómetros nos esperan en el segmento del ciclismo, es mi parte favorita de los triatlones, sentir el aire, la velocidad, la adrenalina y poder disfrutar de los diferentes paisajes, llena mi corazón.

El Ironman World Championship en Kona se caracteriza por tener mucho viento durante el segmento del ciclismo, 180 kilómetros en el que se acumulan 1772 metros de altimetría.

Úrsula abordo de Avow Advanced Pro

Como era de esperarse no tardo en empezar a sentir las ráfagas de viento, los primeros 80 kilómetros siento cómo el aire sopla pero es llevadero, los paisajes y las vistas son todo un espectáculo, no sé si alcanzaría a contar todas las tonalidades de azul en el mar. Rodeada de lava y bahías, por momentos me olvido completamente de la competencia y solo disfruto de este paraíso.

La subida más demandante de la ruta me saluda en el kilómetro 85. Hawi es famosa por su poderosa pendiente además de la fuerza de su aire que incluye sus vientos cruzados pero también es famosa por la porra y los gritos de apoyo del pueblo, que hacen muy divertida esta sección.

Úrsula abordo de Avow Advanced Pro

El calor y la humedad comienzan a hacer estragos conforme paso los kilómetros y yo sigo pedaleando y disfrutando los paisajes en la comodidad de mi bicicleta compañera, pero los abastecimientos son reducidos y hay mucha distancia entre ellos por lo que el calor se convierte en un factor cada vez más de peso. A pesar de la sensación, siento mi ritmo estable y la emoción y motivación de mi parte favorita ganan la pelea ante la adversidad que atravieso.

Después de cinco horas reconozco la línea de desmonte y transición a lo lejos y veo a las PROS en el segmento de la carrera a pie, lo que me indica que estoy llegando al final del tramo de ciclismo.

Corro a mi lugar en el rack, me quito todos los accesorios que ya no usaré en el siguiente tramo y tomo mi bolsa de carrera. En las carpas para cambiarme, siento la premura de todas las demás competidoras, ya queremos salir a correr.

Mis pies arrancan en la avenida principal de Ali Drive corriendo sobre el piso pintado con mensajes de apoyo, gente de todos lados del mundo dejó su energía para impulsarnos a seguir corriendo y no parar.

Úrsula sonriendo en carrera

El calor no descansa pero la emoción de volver a pisar estas calles en el Ironman puede más, sé la distancia que me espera pero no permito que esto me distraiga de disfrutar. A los 10 km “Palani”, la subida más intensa de la competencia, le recuerda a mis músculos que están cansados y mis piernas comienzan a doler. La subida se vuelve más y más dura y siento cómo la concentración se pierde cuando a lo lejos escucho un grito que resalta entre todos los demás: “vas muy bien, sigue así, no bajes el paso, tú puedes”. Es la voz de JuanMa, mi novio, que me devuelve el enfoque en el momento justo para retomar buen ritmo.

Guardo esta sensación y sigo corriendo, ahora por la carretera que antes me vio rodar. La gente y las porras se van quedando atrás, es momento de que mi mente sea quien me anime a no perder el paso. Veo a las Elite regresando al llegar al km 28 y reconozco en sus rostros la sensación de dar el máximo esfuerzo, la lucha por los primeros lugares, el anhelo del podio más deseado en el mundo del triatlón.

Un kilómetro más adelante llega la parte más crítica del maratón de Kona, “Energy Lab”. Subidas con las más altas temperaturas de Kona que retan a la más comprometida y hacen sumamente difícil olvidar la fatiga y mantener al cuerpo en movimiento. Mis piernas quieren detenerse pero me repito “Aguanta Úrsula tu puedes no te rindas”.  Todas las personas que me apoyaron en el proceso para estar aquí, en este momento, me acompañan en alma y me regalan la fuerza para seguir a través de los cinco kilómetros en los que siento que ya mi cuerpo ya no está respondiendo.

Úrsula en carrera

Llego al siguiente abastecimiento y lleno mi cabeza de hielos y agua fría. Poco a poco mi cuerpo reacciona nuevamente. Sólo seis kilómetros me separan del final y me aferro a llegar a la meta.

Corro lo más rápido que mis piernas me dan, cada vez más cerca de “Ali Dive”. Sé que al llegar ahí, los tres últimos kilómetros me estarán esperando. La avenida principal se asoma ante mis ojos y ahora estoy a dos kilómetros de cumplir mi sueño. Paso la última vuelta y reconozco la alfombra para la meta, las banderas de todos los países lado a lado, los gritos de la gente. El corazón recibe cada emoción que me invade y cierro mi último kilómetro a tope hasta escuchar “Ursula Legaria from Mexico You are an Ironman”. Cruzo el umbral y recibo la noticia de que el 5º Lugar en Kona y nuevo Récord mexicano, son míos. Las lágrimas de felicidad no dejan de caer por mi rostro, ¡aún no puedo creerlo!

Úrsula celebrando una actuación impresionante en Kona, Hawaii

Cuántas emociones, cuánto por asimilar, cuánta felicidad me está regalando este momento. Espero a JuanMa junto a la meta con los ojos aún nublados por la alegría y nos dejamos invadir por la fiesta de celebrar la llegada de las demás competidoras, de vivir este Ironman.

Úrsula en la premiación del Campeonato Mundial Ironman en Kona, Hawaii

Llegó el día siguiente y todas las PROS del Top Ten y las atletas que ganamos por categoría estamos en el banquete de premiación. El disfrute disuelve el tiempo y el momento que más anhelaba de la noche llega. Mi piel se eriza al escuchar “Representing Mexico Ursula Legaria Menendez”  y subo al podio de premiación, aún como quien camina entre sueños, dejando que el llanto se siga desbordando por las razones correctas. Aquí estoy, subiendo los escalones del Ironman World Championship Kona. Aquí estoy, viviendo uno de mis más grandes sueños. Cada sensación de este momento imprime una marca en mi corazón que me durará toda la vida. Agradezco en mis adentros a todas las personas que me han apoyado para estar aquí. Mis manos se levantan junto a mi sonrisa, ¡gracias, vida!. Lo logramos.

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