Liv: ¿Entonces las cosas empezaron a cambiar para ti?
Sarah: Ella fue y sigue siendo un apoyo enorme, pero no podía salir de ese bucle. Un día, no acabé el entrenamiento y terminé llorando, peleando conmigo misma y perdiendo. Decidí que hasta ahí había llegado, no seguiría más. Intenté acercarme a varias personas y sentí que no había nadie allí. Escribí una nota. Tomé demasiadas pastillas para dormir. Y luego me desperté con mi padre llamando a mi puerta. Antes, había llamado a mi Life Coach, quien aparentemente había llamado a mi padre. Y ahí estaba él. Me sentí aliviada de verlo, pero también avergonzada. Mi familia ya tenía muchos problemas. Se suponía que yo era la fuerte. Sentí que lo decepcionaría.
Se quedó conmigo durante mucho tiempo. En un momento, dijo: “Sarah, no tienes que ser excelente en nada. Solo tienes que querer algo. ¿Qué es lo que quieres?" Tuve que pensar mucho en eso. Pero entonces fue simple. "Solo quiero andar en bici". Y luego le dije que realmente estaba pasándolo mal, y él me escuchó con mucha paciencia y me apoyó mucho.
Liv: ¿Qué otro apoyo fue importante para ti?
Sarah: Una vez que superé esta crisis, supe que todavía necesitaba ayuda. Mi Life Coach me recomendó una servicio profesional. Fui con voluntad, pero me resistí al proceso al principio. No hablé con nadie durante la primera semana. Pero después de observar y escuchar durante toda la semana, me di cuenta de que ninguno de nosotros estaba "loco". La mayoría de nosotros estábamos allí por desgaste, trauma o abuso. Decidí quedarme una segunda semana, y fue entonces cuando empecé a progresar.
Uno de mis consejeros hizo este ejercicio conmigo, en el que me hizo extender los brazos, y cuando me empujó hacia abajo, por supuesto, se cayeron de inmediato. Luego me pidió que pensara qué era lo que realmente quería. Pensé, uf, mi padre ya me hizo esta pregunta. Pero lo hice, y pensé en lo mucho que deseaba competir y ser parte de algo más grande que yo misma, y cuando trató de empujar mis brazos hacia abajo de nuevo, no pudo, porque me mantuve fuerte, luchando por lo que quería.
Entonces, al día siguiente, en mi cumpleaños, recibí un correo electrónico pidiéndome que me uniera a Liv Factory Racing.