Hace unos años, me dirigía a una carrera de ciclocross en Bend, Oregón, al final de la temporada. Mi compañero de equipo y yo quedamos varados en Portland, Oregón, cuando nuestro segundo vuelo se canceló debido al clima. Tuvimos que reservar un coche de alquiler a última hora y conducir cinco horas en una tormenta de nieve, sin poder llegar a Bend hasta las 2:30 am. Unas horas más tarde, cuando me desperté para prepararme para la carrera, las temperaturas eran de un solo dígito y el suelo estaba cubierto de nieve. Afortunadamente, siempre me ha gustado andar en bici con todo tipo de clima y me encanta el desafío de las condiciones invernales. ¡Me mantuve "calentita y precavida" durante la pre-carrera sentándome en el coche con la calefacción encendida! Terminó siendo una de mis mejores rendimientos en carrera contra los mejores pilotos del país. Sí, me dolían tanto las manos después de la carrera que lloré incontrolablemente durante 15 minutos, pero estaba preparada para gestionar las inclemencias del tiempo porque lo practico regularmente.

No siempre nos toca encontrarnos con condiciones nefastas al andar en bicicleta en invierno, pero la idea de adaptarse al clima y poder manejar la adversidad en los entrenamientos con una actitud positiva es algo que se puede transferir a cualquier condición inesperada de carrera y a la vida en general. En lugar de desear que el clima sea diferente, ¿por qué no aceptar los elementos y comprobar de qué estás hecha? Después de todo, en una carrera, cuando te encuentras con un problema mecánico, un choque u otra desgracia, es mucho más probable que puedas cambiar las cosas si te estás acostumbrada a resistir.
Lo curioso es que, a veces, las peores condiciones acaban siendo menos duras de lo que parecían. Si puedes salir por la puerta con el equipo adecuado y superar el momento “¡uf!” inicial, puede que te sientas una extraña serenidad o por lo contrario una gran exitación frente a la aventura. Muchas veces, cuando conduzco bajo la lluvia o la nieve, y me tomo un momento para tomar conciencia de mi presencia, me doy cuenta de que en realidad no siento ninguna molestia.
Además, salir en bici con amigos en condiciones difíciles puede crear fuertes lazos a través de experiencias memorables todos juntos. Las historias que cuentes dentro de unos años serán las de aquella salida bajo la nieve que convirtió tus pestañas en estalactitas, la de la carrera century que realizaste bajo una lluvia torrencial, o la de ciclocross resbalando de lado a lado en lodo profundo.

Como no tengo rodillo y entreno todo el año, he reunido muchos trucos para mantenerme caliente en el clima invernal. Estos son mis cinco trucos favoritos.
Come o bebe algo caliente antes de salir para asegurarte de estar lo más caliente posible antes de tu salida. El calentamiento desde el interior es preferible al calentamiento desde el exterior. Si te sientas en un lugar muy caluroso como una sauna, o realizas un calentamiento con rodillo, es probable que sudes y te resfríes cuando tu sudor entre en contacto con el aire frío. La avena, el café o el cacao caliente o la sopa no solo te calentarán por dentro, sino que también te prehidratarán.
Mantenerse hidratada y llena de combustible son dos métodos muy importantes y que a menudo se pasan por alto para mantenerse caliente. Cuando hace frío, es menos probable que tengamos antojos de agua mientras montamos en bici, y está claro que es más difícil extraer una barrita y desenvolverla cuando llevas guantes gruesos, pero tanto la deshidratación como la falta de calorías pueden provocar frío. Te sorprenderás: mantener tu hidratación y tu glucógeno al máximo marca una gran diferencia.

Las palmas de las manos, las plantas de los pies y la cara son las tres partes conducen el calor hacia adentro o hacia afuera de tu cuerpo con mayor rapidez. Mantener esas áreas calientes es esencial para mantener tu temperatura corporal.
Las manos:
Los pies:
La cara:

Una bicicleta más lenta y más pesada te mantendrá más caliente por varias razones. Primero, alargará el tiempo que pasas pedaleando cuesta arriba. Esto te ayuda a mantenerte más caliente porque la escalada es lenta y requiere mucho esfuerzo. En segundo lugar, te obligará a trabajar más para pedalear en general porque es más pesada y tiene más resistencia a la rodadura. En tercer lugar, acortarás el tiempo que pasas cuesta abajo en el sendero porque manejarte mejor en esos trozos, o simplemente irás más lenta en el pavimento debido a la mayor resistencia a la rodadura. O pasa menos tiempo cuesta abajo o va más lenta, en ambos casos se reduce la sensación térmica. Si tienes esa opción, elige una bicicleta más pesada y lenta.
Los bosques son siempre más cálidos que los caminos. Por un lado, los árboles bloquean el viento, que suele ser el elemento que más nos provoca la sensación de frío. Además, la velocidad en los senderos suele ser más lenta que la de las carreteras, lo que reduce la sensación térmica. Si no tienes bosques disponibles o si no se pueden transitar debido al clima, cuando sea posible, elije caminos pavimentados o de grava que tengan mucha luz solar. Además, planifica tu recorrido de modo que enfrentes el viento en contra al salir y tenga el viento de cola en el camino de regreso. Es más probable que tengas más frío cuanto más tiempo estés fuera, por lo que evitar un fuerte viento en contra al final de tu salida te puede ayudar.

La seguridad al conducir en invierno siempre debe tener prioridad. Menos luz del día, calles más estrechas debido a los bancos de nieve, condiciones de las carreteras heladas, sensaciones térmicas negativas, así como otros peligros invernales, son factores a considerar al planificar tu entrenamiento. Tu salud es siempre la prioridad, por lo que si las condiciones son realmente peligrosas, es mejor usar el rodillo en el interior. Además, si tu entrenador te ha prescrito intervalos específicos, puede ser más eficaz hacerlo en un entorno controlado para que puedas concentrarte en alcanzar tus objetivos. Tu entrenador podrá guiarte en esa decisión.